El Mercado del Vinilo vuelve a realizarse en Bogotá después de casi dos años sin una edición completa, con una versión de mayor escala que consolida su perfil como espacio de circulación cultural alrededor del formato físico. La nueva edición se llevará a cabo en Antena, sede que dispondrá sus tres ambientes para integrar a expositores y programación artística durante ambos días del evento. Este regreso marca una reactivación del proyecto tras el volumen 50, última edición plena del mercado, y se presenta como una apuesta por fortalecer su dimensión estructural, su alcance y su capacidad de reunir distintos actores del ecosistema discográfico.
El Mercado del Vinilo nació en 2014 en el marco del festival Alta Fidelidad, en un contexto en el que comenzaban a aparecer nuevas discotiendas con propuestas curatoriales diferenciadas y con una idea del disco entendida como experiencia cultural y no sólo como mercancía. Rodrigo Duarte, director del mercado, explica que el proyecto surge con una intención clara de ampliar los espacios de reconocimiento de la música: “Aparece el mercado del vinilo también con la intención de hacer partícipes a las discotiendas de tradición del centro de la ciudad”. Durante su primer año, el evento se realizó de forma gratuita para los expositores y con una periodicidad bimestral, lo que permitió su posicionamiento acelerado dentro del circuito cultural urbano y su reconocimiento como punto de encuentro entre tiendas físicas, vendedores independientes y público especializado.
A lo largo de su trayectoria, el Mercado del Vinilo ha pasado por distintas etapas en términos de periodicidad, expansión territorial y perfil de participación. Ha tenido lugar en diversos puntos de la ciudad, aunque el centro se ha mantenido como su núcleo simbólico y operativo, y ha desarrollado versiones vinculadas a espacios de proyección internacional como el BIME Bogotá. En su fase actual, el mercado adopta una lógica menos frecuente pero más sólida, con mayor número de participantes y con una estructura más definida. Según Duarte, “se trata de hacer una o dos veces al año, máximo, pero ya un mercado más robusto, más estructurado, con más participantes e, incluso, con la participación de marcas afines con productos dentro del negocio de los discos”.
Aunque su nombre remite al vinilo, el evento no se restringe a un único formato. La circulación de casetes, CDs y otros soportes físicos forma parte de su dinámica desde hace varios años, como expresión de una defensa amplia del formato físico frente a la inmaterialidad del consumo digital. Esta apertura responde a la lógica histórica del mercado, que se concibe como un espacio de intercambio, compra y venta, pero también como un escenario de observación de lo que ocurre en la ciudad en términos de coleccionismo, escucha y prácticas musicales.
La dimensión artística ha sido constitutiva del Mercado del Vinilo desde su origen. Por sus tornamesas han pasado DJs de trayectoria, coleccionistas y públicos jóvenes en formación, con una programación sonora que no se organiza por género, sino por convivencia de estéticas. “Suena todo tipo de géneros. Es un mercado, no está especializado en ningún género. Puede sonar de todo”, afirma Duarte, subrayando que esa amplitud ha permitido que el mercado funcione como termómetro de la diversidad musical que circula en la ciudad. Por ello, sumado a las decenas de expositores, selectores de vinilos en vivo se tomarán las tornas para compartir lo mejor de sus colecciones.
Adicionalmente, el público podrá hacer parte de sesiones de escucha que recogen un trabajo internacional y dos de los álbumes más interesados estrenados en Colombia durante 2025:
Sábado 21
* Mitski *Nothing’s About To Happen To Me» / 6:00 a 8:00 p.m. / Isakaya (1er piso)
Domingo 22
* El Pantera «El Pantera / 3:00 a 4:30 p.m. / Isakaya (1er piso)
* Cerrero «Cerrero Dubs» / 4:30 a 6:00 p.m. / Isakaya (1er piso)







